Race In Peace, Marco Simoncelli


Estaba llamado a ser el que ocupara parte del hueco que dejara Valentino Rossi cuando este saliera del Mundial. La balanza estaba claramente decantada de su lado frente al más ‘blando’ Dovizioso. Él, más visceral y bronco, supo ser siempre protagonista, aunque generalmente más por desencuentros que por grandes actuaciones en pista. Ganó un Mundial en 2008, pero dejó imágenes como el accidente de Héctor Barberá en la recta de Mugello a 220 km/h. Un hombre de contrapuntos, capaz de lo mejor y de lo peor, que parecía que por fin había madurado. Hace una semana consiguió su mejor clasificación en la categoría reina, un segundo puesto que sabía a gloria y que hacía presagiar una temporada fructífera en 2012, el que iba a ser su tercer año con la ‘bestia’ de Honda. Siete días después dejó escapar su vida en una curva de Sepang. Por no soltar la moto, por ese reflejo instintivo de los pilotos que quieren levantarse antes de acabar de caer, en vez de salir escupido de la curva, la Honda con el #58 lo volvió a meter en ella y otros dos pilotos no pudieron esquivarlo.

Marco Simoncelli

Todas las personas son buenas cuando fallecen, cuando se van, y se quedan sin escuchar los halagos que nos dejamos por decirles. Todos los pilotos en los que dejó huella han sabido dejar atrás las rencillas y reconocer que con la muerte de un piloto como Simoncelli pierden todos un poco. Su familia pierde a un hijo o un novio. Valentino Rossi, a un hermano pequeño, “tan duro en la pista como dulce en la vida”. Hasta el mismo Rossi, uno de sus mejores amigos en los circuitos de medio mundo, reconoció ese extraño equilibrio en el que se movía el piloto de Cattolica, vecino suyo desde pequeño y que parecía calcar sus marcados pasos desde un segundo plano formado por diez kilómetros de distancia y ocho años de diferencia.

El resto hemos perdido la sensación de que el motociclismo es un simple entretenimiento. “Motorsport is dangerous”, sí, pero también una forma de vida, y en ocasiones contadas, de muerte. “Está claro que hacemos lo que más nos gusta, lo que más amamos, pero en días como hoy nada tiene sentido”, apuntaba un Dani Pedrosa al que Simoncelli posiblemente impidió lograr algo más que el mísero tercer puesto final que podría alcanzar en la última carrera. Pero con sucesos como el de Malasia las palabras carecen de sentido, las carreras pasan a un segundo lado y sólo cabe esperar que no se vuelvan a repetir. Shoya Tomizawa, en 2010, despertó un recuerdo que parecía olvidado, lejano, de los tiempos del también japonés Daijiro Katoh. Y en un año se ha vuelto a repetir. En ambos casos, es innegable que mayores medidas de seguridad no habrían sido capaces de detener lo que acabó sucediendo. Un precio desproporcionado por el amor a un deporte, a dos ruedas que le habían dado todo lo que necesitaba a lo largo de los años en los que supo quererlas.

Simoncelli moto 58 en Sepang

“Siempre iba al máximo, se había caído muchas veces, pero sin tener lesiones importantes, como si fuera invulnerable. Lo que ha pasado hoy parece imposible”. Imposible, pero cierto. La despedida de Andrea Dovizioso a Simoncelli recordaba años y años de batallas que hoy se han quedado en la pista. De las minimotos en Italia, hasta el podio de Australia o la segunda vuelta de Malasia, la carrera del italiano parecía la de otro piloto cualquiera que, poco a poco, había ido labrándose su camino hasta cumplir el sueño de niño: correr con los mejores, ser parte de ellos. Él se había encargado de hacer especial ese camino y de abrirse un hueco dentro del enorme pelotón de un Mundial que ayer le demostró todo su afecto, después de su última carrera, de 45 minutos, en la que vio su última bandera a cuadros a las 16.56. Allá donde estés, Race In Peace, Marco.

Otras despedidas:

AS: Simoncelli, el posible heredero de Rossi

Álex Crivillé/RTVE: Adiós, Superpippo

Elena Isardo/El Mundo: Simoncelli, el alumno de Rossi

Jaime Martín/Marca: Un campeón controvertido

Ángel Nieto/RTVE: Ciao, SIC

Emilio Pérez de Rozas/Motocuatro: Simoncelli era todo pasión

Nadia Tronchoni/El País: Un grandullón con encanto

Primera página La Gazzetta dello Sport: 1987-2011. SIC.

Marco Simoncelli despedida

Anuncios

Una respuesta a “Race In Peace, Marco Simoncelli

  1. Pingback: El difícil papel del equipo de Marco Simoncelli | Tres ruedas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s