Un año sin Marco Simoncelli


366 días han pasado y sigue pareciendo un mal sueño. Estaba llamado a ser el que ocupara parte del hueco que dejara Valentino Rossi cuando este saliera del Mundial. Él, visceral y bronco, supo ser siempre protagonista, aunque generalmente más por desencuentros que por grandes actuaciones en pista. Ganó un Mundial en 2008, en la misma pista en la que perdió lo más importante. Un hombre de contrapuntos, capaz de lo mejor y de lo peor, que por fin parecía que había encontrado su sitio.

Marco Simoncelli se fue el 23 de octubre de 2011, en la segunda vuelta del Gran Premio de Malasia, en la curva 11. Sólo una semana antes había logrado su primer podio en MotoGP. El destino parecía aguardarle con un futuro prometedor, una temporada fructífera en 2012, el que iba a ser su tercer año con la ‘bestia’ de Honda. Pero nos dejó a todos sin poder disfrutarlo.

Siete días después de ese podio, dejó escapar su vida en una curva de Sepang. Por no soltar la moto, por ese reflejo instintivo de los pilotos que quieren levantarse antes de acabar de caer, en vez de salir escupido de la curva, la Honda con el #58 lo volvió a meter en ella y otros dos pilotos no pudieron esquivarlo.

Al niño grande de la categoría de MotoGP, que tantas veces se las había visto con muchos de los pilotos españoles en la pista, todos le despidieron con buenas palabras. Valentino Rossi, por ejemplo, perdía a un hermano “tan duro en la pista como dulce en la vida”. Simoncelli seguía desde lejos los pasos de su vecino y compatriota, con la distancia que dan ocho años de diferencia entre ambos. Hasta Rossi reconocía esas dos caras de un piloto que engrandeció su leyenda tal día como hoy, hace un año.

“Está claro que hacemos lo que más nos gusta, lo que más amamos, pero en días como hoy nada tiene sentido”, decía un Dani Pedrosa al que Simoncelli posiblemente impidió lograr algo más que el cuarto puesto con el que se quedó al final de 2011.

Shoya Tomizawa, en 2010, había despertado un recuerdo que parecía olvidado, lejano, de los tiempos del también japonés Daijiro Katoh. Y en un año se había vuelto a repetir. Un precio desproporcionado por el amor a un deporte, a dos ruedas que le habían dado todo lo que necesitaba a lo largo de los años en los que supo quererlas.

“Siempre iba al máximo, se había caído muchas veces, pero sin tener lesiones importantes, como si fuera invulnerable. Lo que ha pasado hoy parece imposible”. Imposible, pero cierto. La despedida de Andrea Dovizioso a Simoncelli recordaba años y años de batallas que hoy se han quedado en la pista.

Desde hace un año ya no podemos revivirlas los fines de semana de Gran Premio. Todos quedamos un poco más huérfanos de ídolos que admirar, de personas que imitar. El paddock del Mundial se acordó de él el pasado jueves, en Malasia, en la temida curva 11. Y como el jueves, todos los días.

 

[Vídeo de despedida de TVE]

.

Vicente Vila Madrazo (@vila1988)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s